Nuestra suerte no se halla fuera de nosotros sino en nosotros mismos y en nuestra voluntad.

JULIUS GROSSE

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11 abril 2010

SAN VALENTÍN, POR FÍN...

Perdón por el ripio pero es que tendréis razón aquéllos que critiquéis la tardanza en la publicación de los escritos ganadores del último certamen literario SAN VALENTÍN, organizado al alimón por el Departamento de Lengua Castellana y Literatura y la Biblioteca del Centro.


La participación ha sido muy numerosa y la calidad, alta. Por ello, se ha demorado la labor del jurado. Merecen la pena, de verdad. Ahí van...


PRIMER PREMIO - E.S.O.
La ganadora, con su profesor de L.C.L., José Ramón Romero Melero


-Quiero una cola light... o cualquier cosa light. También quiero una de esas ensaladas...
Quiero un silencio para mí, para los dos. Quiero una pecera con mil peces de colores y un olor que nunca me canse de oler y una estrella para mirar todas las noches. Quiero reírme hasta que me duela y se me canse el vientre, quiero ser yo misma siempre que pueda y quiero un café, un pastel y cualquier cosa dulce para desayunar... mientras te observo y coleccionamos sonrisas y suspiros y quiero soplar la leche caliente y dar el primer sorbo que siempre quema y reírme porque tú hiciste lo mismo. Y, sin decir nada, sólo mirar el cielo a través del sucio cristal y sentirme viva: quiero disfrutar y coger las nubes con las yemas de mis dedos para luego morderlas...
Quiero un paraguas nuevo, a conjunto con como vista, para estrenarlo en una lluvia de verano y ver luego el arco iris reflejándose en tus pupilas y quiero verte despertar cada mañana y beberme cada uno de tus besos a sorbos pequeños y un atardecer interminable y mil noches bañándonos en el reflejo de la luna en el agua...
Qué demonios, aquí no tienen nada de lo que quiero...
-Sí, sólo ensalada, con eso me basta... no como carne... tampoco como mucho en realidad, será suficiente...
Siempre odio todo lo que empalaga, odio las prisas, odio las falsas sonrisas, odio a la gente, odio mi almohada porque siempre se cae, odio que me ignores si necesito un abrazo y no te lo pido por orgullo, odio que a veces me raye por nada, odio los espejos, odio las calles, odio los perros, odio despertarme temprano: más odio aún no verte al lado cuando lo hago, odio enamorarme, odio mi forma de pensar, mi cuerpo, mi mente, odio todo lo demás...
-Sí… no sé, hoy creo que...
Me hago pequeña, tan pequeña que, a veces, nadie me ve pasar. Días en los que echo de menos ver el mundo de forma normal... se me hace demasiado grande y yo soy tan pequeña, me cuesta tanto caminar... Y días en los que anhelo las imbecilidades que se me ocurren estando sola o simplemente dejando de estar.
Y todo pasa, todo se acaba, todo sigue en el mismo lugar: sentimientos que encuentro, que me quedo y que luego no quiero abandonar....
-Nos falta un café solo, por favor...
Y a mí me falta tu cuerpo acostado junto al mío.


Celia Mª Cabral Acuña – 4º ‘D’

ACCÉSIT - E.S.O.
Janice, con su profesora de L.C.L., Ana Belén Martínez Mairena, y su diploma


Quiero que hoy tú me quieras
aunque no sea la más bella,
aunque no sea lo que esperas,
aunque no sea la primera.

Quiero que hoy tú me quieras
porque tengo sentimientos,
porque me lo callo por dentro,
porque sólo lo sabe el viento.

Quiero que hoy tú me quieras;
no soy yo la prisionera:
eres tú el no se da cuenta
de que el amor no tiene cadenas.

El amor no tiene cadenas
aunque sea lo que tú creas
porque soy libre y verdadera
como la lluvia en primavera.

Janice Seye Caballero – 1º de E.S.O. ‘C’


PRIMER PREMIO - BACHILLERATO Y CC. FF.
El ganador posa con su diploma


Ante angustioso reparo
yo te escribo.
Yo, aquí; tú, sin mí y yo,
sin estar contigo.
Ante tales dolencias,
yo te escribo.
Tú, allí; yo, sin ti, y tú,
Sin estar conmigo.

Lejos es la palabra que nos separa.
Tú, lejos; yo, lejos. Soñando en aquellos momentos en que estábamos juntos.
Una sola palabra que hace sufrir una vida. Lejos.
Yo sigo soñando.
La lejanía se asienta y siento tan distantes tus abrazos que se me oprime el pecho.
Siento tan efímera tu respiración que me entran escalofríos.
Siento tan difusos tus besos que se me seca la boca.
Te siento tan lejos que ni siento.

Lejos, odiosa palabra en mi vocabulario.
Lejos están los cuentos de hadas de la realidad, de mi realidad.
Yo, a lo lejos y tú, aquí, en cada frase, en cada palabra, en cada letra, en cada sentimiento.
Lejos está el recuerdo que deja heridas tan recientes.
Me siento solo pues, de todas, tú eres mi única compañera y tu lejanía es mi desdicha.

No escribo al amor ni a un ‘te quiero’ sino a lo lejos que equiparan nuestras vidas y lo cerca que están cuando cierro los ojos.

Mi corazón se para ante tan grande lejanía.
Mi rutina es tu vida, mi alma son tus días.
Tu rostro en mi borroso recuerdo
inunda mi agonía.
Mis sentimientos arden en el fuego
esperando tu compañía.

Francisco Juan Monje Díaz – 2º de Bachillerato ‘C’


ACCÉSIT - BACHILLERATO Y CC. FF.


ODA A TI, AMOR

Estoy desesperado, preocupado por lo que quiero que pase y no pasará.
Estoy triste, somnoliento por lo que quiero que me digas y no me dirás.

Un sentimiento de tristeza me invade de una forma caótica.
Ante lo que se me presenta, no puedo decir otra cosa que no sea “te quiero” o “te deseo”.

¿Me quieres? Tal vez.
Seguramente, no me extrañes cada vez que falte a clase o cada vez que esa llamada tan puntual de todas las tardes no ocurra.
Por eso te escribo. Por eso te amo.

Te conocí y, desde aquel día, ese lugar fue especial.
Te escuché y esa suave voz alisó mis amargantes y rugosos pensamientos.
Te miré, con esos ojos color miel dulce que reinan tu mirada.
Te olí, con el mismo olor que un jardín de rosas en medio de un desierto.

Nubes negras acechan por el norte.
Tormentas y truenos amenazan por el oeste.
¡Cuánto desearía una cálida playa en la que ver reposar tus delicadas piernas y tu esbelta figura!
¡Cuánto anhelaría poder ver, aunque sólo sea un instante, tu rostro bañado por el crepúsculo!

¿Por qué? ¿Ya no me quieres? Seamos compañeros de viaje, ¿no?
No respondes a mis mensajes. No contestas a mis llamadas.
¿Te alejas de mí? Acércate, no tengas miedo. ¿Estás insegura?
Toma mi mano, confía en mí. Déjate abrazar. Déjate caer.

Desesperaría por una caricia.
Lucharía por un susurro.
Mataría por un beso.
David Romero Organvídez – 1º de Bachillerato ‘A’


David, con Ana Santos, su profesora de L.C.L.


Jesús-R. Taranilla.

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