El tiempo feliz tiene una extensión muy visible en el país de la memoria y, además, un clima propicio y una luz deliciosa pero es evanescente, se desmorona apenas evocado, muy a menudo sólo quedan de él esbozos fugitivos, fogonazos.

JOSÉ MARÍA MERINO

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24 mayo 2008

taller de microcuentos - 2007

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