El tiempo feliz tiene una extensión muy visible en el país de la memoria y, además, un clima propicio y una luz deliciosa pero es evanescente, se desmorona apenas evocado, muy a menudo sólo quedan de él esbozos fugitivos, fogonazos.

JOSÉ MARÍA MERINO

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14 mayo 2008

El Almunia lee...










EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYASJOHN BOYNE

Con este libro, John Boyne pretende trasladarnos a la Alemania Nazi, metidos en la piel de un niño de siete u ocho años.
El libro refleja la inocencia infantil y la amistad que no entiende de razas o religiones desde un punto de vista muy diferente al adulto.
De esta manera, el autor consigue tratar con muchísima ternura temas tan peliagudos como el Holocausto.
La amistad forjada entre los niños nos deja ver el arrepentimiento de Bruno, al quejarse de todo lo que hay a su alrededor y ver las circunstancias de Shmuel.
Bruno demuestra mucha curiosidad por un mundo al que Shmuel odia, que es aquel que se encuentra tras la alambrada.
Es un libro muy ameno y sencillo con lo que atrae muy fácilmente tanto al público joven como al adulto, lo cual hace cercano y accesible el mensaje que transmite, dejándote ver al final que no hay manera más sencilla de saber el sufrimiento ajeno que sufriéndolo uno mismo.

Ana Mateos Orozco – 2º de E.S.O. – Noviembre de 2008


Bruno vive en Berlín con sus padres y su hermana Gretel; cambian de casa y de lugar y, al principio, no se acostumbra a su nuevo hogar.
Cuando se asoma por la ventana, se asombra de lo que ve: un lugar triste y sucio, en el que todo el mundo viste de la misma forma.
Con el tiempo, se va adaptando y, una tarde, decide acercarse a la valla que ese extraño lugar y se percata de un niño, más o menos de su edad, llamado Samuel, que lo observa desde el otro lado. Se hacen buenos amigos y charlan todas las tardes, desde entonces, manteniendo en secreto su amistad.
Una tarde, Samuel le dice a Bruno que su papá ha desaparecido y éste decide acompañarlo dentro de ese extraño
lugar pero no todo resulta como han pensado…
Este libro, que narra la historia de un niño en un campo de concentración nazi, nos muestra el sufrimiento por la separación de los seres queridos y de su hogar de ese niño.
Me ha gustado mucho y muestra como los nazis estaban obsesionados por la búsqueda de una raza única y superior hasta ser capaces de llevar a cabo masacres contra los judíos.

Ángela Ruiz Rosado – 3º de E.S.O. ‘A’


La puerta de Agartha

César Mallorquí



‘La puerta de Agartha’ mezcla lo mejor de la novela histórica con la de misterio y combina narraciones del pasado y el presente.
La acción comienza en el mes de julio de 1944 en Francia con la historia de la Brigada 14 de Abril, que lucha para los ingleses en la II Guerra Mundial. La guerra llevará a estos veteranos a desembarcar en Normandía, donde conocerán el infierno en la tierra. Pero el miedo llegará cuando descubran los misterios de un extraño monasterio...
Volviendo al presente, César Mallorquí nos presenta la historia del joven Emilio, un adolescente como otro cualquiera, con las preocupaciones de cualquier chico de su edad. Mas las cosas siempre pueden torcerse aún más, como descubre Emilio tras la muerte de Matías Toledo, su abuelo. El pasado se acerca al presente de forma peligrosa y Emilio se verá involucrado en una secta mortal que, al parecer, sobrevivió a la guerra.
En definitiva, una magnífica obra de César Mallorquí que engancha al lector hasta la última página.

María Barba – 4º de E.S.O.




Marina


Carlos Ruiz Zafón



Con este libro se puede volar, escapar de la vida cotidiana y sus problemas gracias a Carlos, que es un formidable escritor pues, con sus constantes alusiones a lugares conocidos de Barcelona, ayuda a sumergirte en la historia y formar parte de la aventura y, lo que es más importante para mí, sentir como Óscar o vivir lo que le ocurre a Marina.
Es una novela en la que viven valores muy importantes como el amor, la amistad, la aventura, el espíritu juvenil, la madurez,... Es un libro que estremece y ablanda el corazón.
Por casualidades de la vida, dos niños que, al parecer, son diferentes, se encuentran y surge la historia, una historia que, a la vez, es real y no lo es; una historia en la que te sumerges, en la que, con el paso del tiempo, todo encuentra su explicación; una historia de la que no puedes escapar, en la que lo demás no tiene sentido y sólo te queda sentarte a leerla y olvidarte del mundo, de todo, sólo pensar en lo que lees porque ahí es verdaderamente donde yo me sentí a gusto y dejé libre mi imaginación y adonde siempre acudiré para escapar de los enredos de la vida.
Os animo a que lo leáis. Os encantará.

Nerea Almeda – 1º de Bachillerato


* * *

La sonrisa etrusca
José Luis Sampedro

En esta obra se refleja muy bien el choque generacional que existe entre padres e hijos en la educación de los niños.
El anciano descubre lo que se ha perdido de sus hijos al disfrutarlo y vivirlo con su nieto, como sus primeros pasos, las primeras palabras,...
El enfrentamiento que tiene con un vecino y la familia de éste –cosa muy común en los pueblos- llega a convertirse en una obsesión. Se sorprende de no sentir la satisfacción esperada cuando recibe la noticia de la muerte de su eterno enemigo.
Día a día, va cambiando con el cariño que siente por su nieto y por Hortensia y también porque ve la proximidad de la muerte. Se siente confundido al tener sentimientos que nunca había vivido porque piensa que son poco masculinos.
Me emocionó el momento en que Andrea (su nuera) cuenta a su marido que sabe que el abuelo pasa las noches en la habitación del niño y no ha dicho nada porque sabe que le queda poco tiempo de vida. Ella aparenta ser muy fría y aquí demuestra que no lo es tanto.
Su gran ilusión es escuchar al niño decir ‘abuelo’ y, justo cuando se está muriendo, el niño lo dice por primera vez.

Ana Celis, Madre


* * *
EL JUEGO DEL ÁNGEL
CARLOS RUIZ ZAFÓN
ED. PLANETA, 2008
667 pp.

'Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que, seguramente, vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento porque, para entonces, ya está perdido y su alma tiene precio'.
El primer párrafo de El juego del ángel, la última novela de Ruiz Zafón, es -además de hermoso- premonitorio. Por ella desfilan personajes dignos del costumbrismo español del XIX, aparecen aforismos que hubiese firmado Gómez de la Serna y tramas bien entretejidas (¿Dickens...?) para abocarnos a un final con sucesivas vueltas de tuerca que hacen de esta obra un nada largo ni tortuoso camino para el que disfrute leyendo buena ficción en un cuidado castellano.
David Martín es un incomprendido. Quien menos lo comprende es él mismo y esa tragedia será aprovechada por un editor sin escrúpulos que, tocando la vanidad del escritor, le hace un encargo envenenado: la Obra, con mayúscula, aquella por la que será recordado y por la que sudará sangre (no es frase hecha).
Tras unos inicios frustrantes como redactor de cuarta en un periodicucho de tercera, su jefe, el galdosiano, don Basilio le ofrece una oportunidad única: sustituir de urgencia para una primera. De ahí seguimos a las novelas por entregas (don Basilio olfatea el talento del joven gacetillero -que, en la profesión del periodista será su desgracia y la fuente de todas las envidias, le advierte-) y a la novela 'seria' que David desea escribir y que, no podía ser menos, comercialmente fracasa.
El editor Andreas Corelli, de reminiscencias luzbelianas, muestra a David su interés en que escriba una obra de encargo para él, por la que será recordado y bien remunerado. Este ruiz-zafoniano personaje (perdón por la palabra), cual siniestro 'cicerone', guiará al lector por el submundo de la Barcelona de principios de siglo, un territorio de calles, sentimientos, ilusiones y almas pútridas.
A partir de aquí, el escritor irá entremezclando con habilidad ambas tramas y añadiendo otras que surgen de relatos incluidos -a veces, incrustados- al modo de Cervantes en 'El Quijote' pero que, a diferencia de las del alcalaíno, sí que son necesarias y ayudan a completar perfiles, anécdotas y peripecias que se ensamblan en la trama principal y la enriquecen.
Como antihéroe dickensiano, David se da cuenta de que es un perdedor predestinado por sus orígenes y su infancia, de que hay ciertos terrenos y ambientes prohibidos para él y se empeña en prohibirse otros como el amor: desdeña el que le ofrece la admirable Isabella y busca tozuda e infructuosamente el que no puede ofrecerle Cristina, la esposa de su pigmaliónico amigo Vidal.
En este sindiós en que está convirtiendo su existencia, David sólo encuentra consuelo en el librero Sempere -¡los libros siempre al rescate del hombre!- y sus conversaciones son un bálsamo para ambos, quizá porque el joven escritor es el hijo que el librero veterano hubiera deseado y éste, el padre que David ya no podrá tener. El David más humano aparecerá por contagio con la bonhomía del entrañable librero.
En esta obra, el lector debe dejarse llevar, detenerse donde lo leído lo reclame, saborearlo e, incluso, volver atrás para exprimir todo el jugo. Carlos Ruiz Zafón alterna ritmos pausados y llenos de poesía con frenéticas narraciones al más puro estilo de la novela de aventuras o policíaca. También aparecen otros géneros como la novela rosa o folletinesca y la admiración por la de terror decimonónica.
Si se me permite el anglicismo, Ruiz Zafón revisita muchos de sus libros anteriores para aprovechar personajes y situaciones y trasuntarlas (perdón, de nuevo, por el neologismo). Si, como ya he dicho, sabemos saborear la escritura, encontraremos, junto a un humor entre irónico y sarcástico, bellas imágenes, sobre todo en el continuo homenaje a esa convulsa Barcelona de principios del XX. Por último, no debemos ignorar que sigue fiel el autor a su interés por ese submundo urbano, con una galería de secundarios deliciosa
-freakies incluidos- y por los asuntos espirituales y oníricos como, por ejemplo, el de los diversos planos de una realidad que es, muchas veces, puro espejismo.
La escritura y sus diversas etapas creativas -la lectura, por supuesto, también lo es- impregna todo; Corelli lo sentencia: 'los seres humanos aprenden y absorben ideas y conceptos a través de narraciones, de historias, no de lecciones magistrales o de discursos teóricos...' Los momentos de disfrute de los personajes son por un libro, por su escritura, por su lectura o por alguna que otra charla sobre escritores o escritos.
También se advierte al lector del poder del libro: dependerá de su uso el enriquecimiento de la persona o la aniquilación de su cordura. Quizá por ello, Ruiz Zafón hace decir a su sosias Martín esto del oficio de escritor: 'la gente normal (¿será un escritor alguien anormal, stricto sensu...?) trae hijos al mundo; los novelistas traemos libros. Estamos condenados a dejarnos la vida en ellos, aunque casi nunca lo agradezcan. Estamos condenados a morir en sus páginas y, a veces, hasta a dejar que sean ellos quienes acaben por quitarnos la vida'.
Puede que lo parezca pero no he destripado nada. la novela es lo suficientemente densa como para no agotarse en esta reseña ¡Ah, se me olvidaba!: no es una segunda parte de 'La sombra del viento'... o sí.



Jesús Taranilla - Profesor

1 comentario:

  1. Compañeros, bienvenidos a la biblioblogosfera. Un gran blog para un gran Instituto con grandes profesionales como vosotros.

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